Capítulo 1
1. LA MORTALIDAD EN EL ECUADOR
1.1 Mortalidad
Se define la mortalidad como el número de muertes en una
población; incluye la mortalidad en general y las comparaciones de varios tipos
de mortalidad.
En
general, el riesgo de muerte en cualquier edad dada es menor para las mujeres
que para los hombres. El riesgo de muerte para ambos sexos es alto
inmediatamente después del nacimiento, disminuyendo durante niñez y alcanzando
un mínimo entre los 10 a 12 años de la edad. El riesgo entonces se levanta otra
vez.
La
expectativa de vida en el nacimiento es el índice más eficiente del nivel
general de la mortalidad de una población. En la Grecia y Roma antiguas la
esperanza de vida media era cerca de 28 años; en los países desarrollados del
mundo era cerca de 74 años al principio de los años 90.
Es
de recalcar que dentro de este amplio tema de la mortalidad, existen
subdivisiones de la misma, las cuales en si, comparte la misma idea que la
de la mortalidad, pero que a su vez son
diferentes por el grupo específico al que se refieren. Estas subdivisiones son
las siguientes:
Mortalidad fetal.- Muerte de la criatura en desarrollo, en el útero.
Mortalidad
infantil.- Muertes de niños cuya edad oscila
entre un año y la pubertad.
Mortalidad materna.-
Muertes maternas debidas a complicaciones del embarazo y del parto en una
población dada.
Mortalidad
prematura.- Años de vida potencial perdidos;
mortalidad antes de que termine el período de esperanza de vida.
Mortalidad de lactantes.- La muerte
de niños entre el momento que nacen hasta que cumplen dos años de edad.
Mortalidad diferencial.-
Diferencias de las tasas de mortalidad entre poblaciones o subgrupos de
poblaciones.
Supermortalidad.-
Tasas de mortalidad relativamente elevadas en un grupo en particular o en una
subpoblación.
Tasa de
mortalidad.- Número de muertes
por 1000 personas, generalmente por año.
La
tasa de mortalidad es un índice muy importante que nos permite tener una idea
clara de cómo se encuentra evolucionando la población de una determinada nación
o país.
La supervivencia y la salud constituyen una aspiración
fundamental de toda sociedad. El mejoramiento de la salud eleva el bienestar de
la población y genera un círculo virtuoso entre la salud y el despliegue de las
capacidades y potencialidades de los individuos.
![]() |
|||
FIGURA 1.1. POBLACIÓN MUNDIAL AL AÑO 2000
![]() |
FUENTE: United Nations Population Division,
UN Statiscal Office and WHO estimates
Uno
de los mayores logros de algunos países en el mundo contemporáneo, ha sido la
reducción significativa de la mortalidad y la morbilidad, como es el caso de
México.
El
descenso de la mortalidad se define
como la disminución del número de muertes en una población en un período
especificado.
En
este país (México), esta reducción junto a una fecundidad alta y en leve
aumento, el descenso sostenido de la mortalidad a partir de 1930, fue pieza
decisiva en el progresivo incremento de la tasa de crecimiento de la población
del país. Si bien su aporte al crecimiento desde entonces ha sido cada vez
menor frente a la rápida disminución de la fecundidad, el riesgo de fallecer se
ha mantenido desde entonces en continuo descenso; no obstante, aún persisten
marcados contrastes entre los sexos y los distintos grupos poblacionales.
Asimismo, el paulatino abatimiento de
las enfermedades infecciosas y parasitarias y la mayor concentración de las
defunciones en los padecimientos crónicos y degenerativos, que están
estrechamente vinculados a la mayor sobrevivencia de la población, ubican al
país en una etapa cada vez más avanzada de la transición epidemiológica; sin
embargo, también aquí se observan rezagos en los grupos más pobres y
desprotegidos.
![]() |
FIGURA 1.2. EXPECTATIVA DE VIDA AL NACER EN EL MUNDO.
FUENTE: United Nations Populations Division
(Cálculos de 1986)
1.2 Las enfermedades
Por otro lado las clasificaciones de
las enfermedades llegan a ser extremadamente importantes en la compilación de
la estadística sobre causas de enfermedad (morbilidad) y causas de muerte
(mortalidad). Es obviamente importante saber qué clase de enfermedad son frecuentes en un área y estos rangos del
predominio varían con el tiempo. Clasificar las enfermedades hizo evidente, por
ejemplo, que la frecuencia del cáncer al pulmón incorporaba un aumento
alarmante en las tasas de mortalidad a mediados del siglo20. Lo que una vez fue
una forma rara de cáncer, se había convertido en la forma más importante de
cáncer en varones.
Las clasificaciones lo más extensamente posible usadas de
las enfermedades son:
1. topográfico, por la región o el sistema corporal,
2.anatómico, por el órgano o el tejido fino,
3. fisiológico, por la función o el efecto,
4. patológico, por la naturaleza del proceso de la
enfermedad,
5. etiológico (causal),
6. jurásica, por la velocidad del advenimiento de la
muerte,
7. epidemiológico,
8. estadístico.
Un
número reducido de enfermedades continúa afectando la salud de miles de niños
menores de 5 años en la Región de las Américas.
Las
Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), la diarrea y la desnutrición, junto con
la Malaria, la Tuberculosis y las Enfermedades Previsibles por Vacuna son, en
algunos países de la Región, responsables de más del 40% de las muertes de
niños menores de 1 año y de más del 50% de las de niños de 1 a 4 años.
Estas
enfermedades son también la causa de más del 70% de las consultas a los
servicios de salud en los países en desarrollo de América, representando una
carga importante para la familia, los servicios de salud y la comunidad.
1.3 La muerte y los moribundos
Una
forma de entender la muerte, es mirar su significado en términos de las
diferentes creencias con respecto a la muerte y al extremo del mundo
(escatológico). Los seres humanos han sido las únicas especies para enterrar a
sus muertos en una manera sistemática, con los instrumentos de ser utilizado a
menudo en otra existencia. El estudio de los ritos y de las costumbres de la
muerte ilustra la relación entre la creencia
religiosa y la práctica popular en la presencia de los muertos.
Los acercamientos históricos y escatológicos comparten
una ventaja común: no necesitan ser precedidos por una definición de la muerte.
Validan la muerte como un hecho empírico fácilmente determinado, no requiriendo
la discusión o fomentan la elaboración.
Muchos diccionarios definen muerte como " la
extinción o la cesación de la vida" o como " dejando de ser."
Pues la vida en sí mismo es difícil de
definir. Las definiciones más útiles de la vida son aquellas que mencionan el
sostenimiento de las funciones en el nivel de la fisiología, de la biología y
de la bioquímica moleculares, o del potencial genético. La muerte se debe
pensar en como la pérdida irreversible de tales funciones.
Actualmente, debido al aumento de la longevidad y al
crecimiento de la población anciana, la mayoría de las muertes ocurren entre
los de edad avanzada. Como resultado, el significado de la muerte para los
individuos y para la sociedad ha cambiado. En el pasado, la muerte, la
transición que todos estamos obligados a hacer, llegaba en momentos
impredecibles. La mayoría de las personas hoy están en posición de contemplar
su propia muerte.
En un libro ya famoso, titulado, The Denial of Death
(1973), Ernest Becker decía: “la negación de la muerte inhibe la preparación
para el morir, haciendo que la última transición en el curso de la vida sea más
difícil”. Las sociedades occidentales aíslan a los jóvenes y a las personas
sanas de los ancianos y de los moribundos. Como resultado, las personas se privan
de la oportunidad de aprender sobre la muerte a través de la observación
personal. Puesto que usualmente no hablamos de nuestra propia muerte con
nuestra familia y amigos, no existen orientaciones o apoyos sociales para una
“buena” muerte. A los moribundos se les deja en las salas de los hospitales y
en los hogares de ancianos para que se encuentren solos con sus propias
ansiedades y con sus propios temores.
Cuando Becker escribió su libro, la mayor parte de los
médicos sentían que era imprudente informar a un paciente de que él o ella eran
pacientes terminales. A los pacientes se les exigía mantener la ficción de que
estaban mejorando cada vez más, aunque todos sabían la verdad. El libro de
Elisabeth Kübler-Ross titulado On Death and Dying (1969) ha roto
definitivamente este silencio. A través de la observación y entrevistas con
pacientes terminales, pudo esbozar las cinco etapas en el proceso de la agonía:
la negación, la oportunidad para el alivio temporal, la angustia, la depresión
y finalmente la aceptación de lo inevitable. Ella argumenta que impedir que las
personas moribundas atraviesen estas etapas es realmente cruel.
Las encuestas
que se hicieron a finales de los 70 y a principios de los 80 demostraron
que la mayor parte de las personas no se sentían amenazadas por la muerte; pero
estaban de acuerdo con afirmaciones como “la muerte es a veces una bendición”,
y “la muerte no es trágica para las personas que mueren, sino para los
sobrevivientes”. Menos de la mitad estaban de acuerdo en que “la muerte siempre
viene demasiado rápido”; y solamente uno de 10 sentían “que morir es sufrir”
Nuevas
tecnologías médicas que prolongan la vida han despertado preocupaciones sobre
la autonomía de los moribundos y su derecho a rechazar un tratamiento, y a
escoger la manera y el lugar de su muerte. “Los deseos de vivir”, las
peticiones de no permanecer vivos por medios artificiales han ganado mucha
popularidad. Los médicos han reconocido los derechos de los pacientes a conocer
su condición. Y el apoyo para los hospicios ha crecido, instalaciones no
burocráticas y de estilo doméstico que ofrecen cuidados y apoyo a los enfermos
terminales y a sus familias.
Los cambios en la demografía, y el significado de la
muerte constituyen un desafío a los individuos y a las instituciones sociales
interesadas en la mortalidad humana. Aunque nuestra sociedad como un todo esté
dispuesta a aceptar más la muerte y a enfrentarla, y tenga más voluntad para
socializar a sus miembros, esta sigue siendo una interrogante.
1.4 Tasas de mortalidad
La tasa de mortalidad sin llevar a cabo el análisis
estadístico es la cantidad de muertes por 1000 personas al año. En 1984 hubo
más de 2 millones de muertes en los Estados Unidos, con una tasa de 8.6 muertes
por 1000 personas. El conocimiento per se de cuántas personas mueren no es
particularmente importante, porque la muerte nos llega a todos en un momento o
en otro. La tasa de mortalidad se enfoca más bien sobre qué proporción de la
población muere anualmente y a qué edades. Las tasas de mortalidad no varían
mucho en el primer año de vida y después de los 50 años. Las probabilidades de
que un niño muera durante el primer año de vida todavía son muy altas; pero
después del primer año la tasa de mortalidad disminuye fuertemente hasta los siguientes
años.
La tasa de mortalidad infantil es la cantidad anual de
niños que muere durante el primer año de vida por cada 1000 nacimientos. En los
Estados Unidos durante 1984 murieron 10.8 niños por mil nacidos vivos, la tasa
más baja que se ha registrado en ese país. Esa tasa es un poco más alta que la
de otros países desarrollados. Por ejemplo, Suecia, Japón y Suiza tienen las
tres tasas de mortalidad infantil más bajas, respectivamente. Las tasas de
mortalidad infantil en Estados Unidos son mucho más alta entre los negros
(18.4) que entre los blancos (9.4); y éstas son todavía más altas en los
vecindarios más pobres del país tanto en las áreas rurales como en los cascos
urbanos.
Las tasas de mortalidad están estrechamente vinculadas
con la expectativa de vida, que es la cantidad promedio de años que se espera
viva una persona de una edad determinada. Sin embargo, las tasas de mortalidad
tienen poco efecto en la duración de vida, ósea, la cantidad máxima de años que
un ser humano puede vivir. Con el paso de los siglos esta no ha cambiado
substancialmente. En los Estados Unidos la expectativa de vida ha aumentado
enormemente en los últimos 75 años, gracias a la disminución general en la
mortalidad infantil, a los avances de la medicina moderna y al mejoramiento de
la nutrición y de los servicios de sanidad, alcanzando casi a la duración de
vida. Actualmente el promedio de expectativa de vida en los países
industrializados es 74 años. Las mujeres blancas son quienes viven por más
tiempo, un poco más de 78 años; las mujeres no blancas pueden vivir 74.5 años.
Los hombres tienen expectativas de vida más cortas que las mujeres: los hombres
blancos pueden vivir 70.6 años y los que no los son alrededor de 65.6 años.


